"Kitsch es la forma contemporánea de Gótico, Rococó, Barroco"
(Frank Wedekind, 1917)
"No es difícil darse cuenta que el kitsch, tanto tecnológica como estéticamente, es uno de los productos más típicos de la modernidad. La relación entre kitsch (cuya dependencia de la novedad y lo ´rapido que este se vuelve obsoleto lo hace la mayor expresión del "arte" reemplazable) y el desarrollo económico es, efectivamente, tan estrecha que uno puede entender la presencia del kitsch en pasíses del "segundo" o "tercer" mundo como un signo inconfundible de "modernización". Una vez que el kitsch es técnicamente posible y económicamente rentable, la proliferación de imitaciones de todo baratas, o no-tan-baratas - desde arte popular primitivo hasta las últimas vanguardias - está limitada sólo por el mercado. El valor se mide directamente por la demanda de falsas réplicas o reproducciones de objetos cuyo significado estético original consiste, o debería consistir, en ser único y, por lo tanto, inimitable. Hoy en día nadie se sorprende que cualquier obra maestra, digamos el Moises de Michelangelo, esté disponible para su "uso doméstico" en copias de diferentes tamaños y materiales (desde yeso, plástico y porcalana hasta mármol real). Hoy uno puede comprar la obra maestra y, luego de colocarla cerca a la chimenea, disfrutarla confotabemente todaas las noches."Calinescu, Matei: Five Faces of Modernity. (Quinta edición)
Duke University Press, 1995