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viernes, 26 de julio de 2013

Arquitectura con la gente... (Y. Friedman)

Arquitectura con la gente, por la gente, para la gente

(www.yonafriedman.nl)
"Escogí este título porque parafrasea la definición de democracia de Lincoln, una definición que es justa, pero que muy rara vez se implemente. Si tuviera que dar un calificativo a mi acercamiento a la arquitectura, sería "democrático", en el sentido de la interpretación de Lincoln. La arquitectura tiene que concebirse con la gente, y ser materializada en la medida de lo posible, por la gente. El término "para la gente" es evidente. Esto no significa que el arquitecto no tenga ningún papel en el proceso: puede aportar ideas, técnicas, estéticas nuevas, que tendrán que ser validadas con la gente, por la gente, para la gente únicamente. Por cierto, los arquitectos también son gente... pertenecen a la gente."

Friedman, Yona (2011) Arquitectura con la gente, por la gente, para la gente. Actar: Barcelona. p 14.

miércoles, 19 de junio de 2013

Arquitecto y habitante (Y. Friedman)

"Si consideramos un 'objeto arquitectónico' (un edificio, un complejo de edificios, un paisaje), sabemos ya que éste contiene en sí mismo dos procesos: el de su realización y el de su utilización (entendiendo aquí el término 'utilización' en su sentido más amplio, es decir, incluyendo como usuarios del objeto en cuestión a cualquier individuo que de cualquier manera sufra sus 'efectos')

Cada uno de los dos procesos, realización y utilización, da un rol determinante a dos protagonistas que usualmente llamamos el 'arquitecto' y el 'habitante'. (Es evidente que, según la definición que daremos de objeto arquitectónico, el usuario no es necesariamente un habitante, pero al inicio he preferido usar la expresión 'habitante' para evitar el error involuntario al que se caería si consideramos que quien disfruta principalmente del objeto sea su propietario o su admirador. El habitante es, en cualquier modo, el 'esposo' del objeto arquitectónico).

Son, quizás, sutilezas [...]. Podemos constatar las ventajas de de esta postura a penas formulemos las siguientes preguntas:

a) ¿Cuál es la razón de ser de un objeto arquitectónico?
b) ¿Quién, entre el arquitecto y el habitante, debe tener la prioridad?
c) ¿Estos dos roles no podrían ser desarrollados por una misma persona?

Las respuestas aparentan ser fáciles y dictadas por el sentido común.

Evidentemente, la razón de ser de un objeto arquitectónico (un edificio, una casa, una villa, un jardín) es el satisfacer al habitante y 'servirle'.

Yona Friedman
(hacedordetrampas.blogspot.com)
En consecuencia, es también evidente que el habitante debe tener derecho de prioridad sobre el constructor del objeto.

Parece, entonces, absolutamente lógico pensar que si una misma persona asumiese ambos roles - el del habitante y el del constructor - no habría ningún problema a resolver [...].

Lamentablemente hoy nos encontramos en una situación tan absurda (y esto ninguna person
as con sentido común podrá negarlo) que en la práctica sucede exactamente lo contrario: un objeto arquitectónico raramente satisface al habitante, encima de quien se coloca el constructor, e cada sistema económico y social parece haber sido concebido con el único objetivo de multiplicar los esfuerzos para evitar que el constructor y el habitante sean una única persona. El sentido común tiene, sin embargo, una ventaja sobre las leyes y sobre los sistemas económicos y sociales: es inexorable; pero tiene también un gran inconveniente: es frecuentemente lento - una violación de la razón y del sentido común, por lo tanto, será siempre castigada. Es inevitable, ¿pero cuánto tardará? Nuestra arquitectura actual viola el sentido común."

Friedman, Yona (2010 [2003]) L'architettura di sopravvivenza. Una filosofia della povertà. Torino: Bollati Boringhieri. pp 15-16.

domingo, 22 de abril de 2012

Los diez principios del planeamiento del espacio urbano (Y. Friedman)

Curioso escrito de 1962. Hay algunas ideas utópicas, una que otra graciosa y muchas, simplemente geniales.

Yona Friedman (flickr)
"1. El futuro de las ciudades: habrán centros de esparcimiento, de entretenimiento, centros de vida pública, centros de organización y de decisiones de interés público. Las otras funciones (trabajo, producción) serán más y más automatizadas y, en consecuencia, menos y menos relacionadas con las grandes aglomeraciones. El 'trabajador' de materia primera va a perder importancia y se transformará en 'espectador' o 'cliente'.
2. La nueva sociedad de ciudades no debe estar influenciada por el planificador urbano. Las distinciones sociales entre los diferentes distritos deben ser espontáneas. Un excedente de cerca del 10% es suficiente para que los habitantes puedan escoger sus distritos respectivos según sus propias preferencias.

3. Las grandes ciudades deben ser capaces de albergar, en lugar de industrias, agricultura. El campesino urbano es una necesidad social.

4. Las ciudades deben tener aire acondicionado. El acondicionamiento del aire en las ciudades permite una mayor libertad y una mayor eficiencia en el uso: las calles se vuelven centro de vida pública.

5. Los edificios que, de forma colectiva, forman la ciudad física, deben estar al mismo nivel que la tecnología moderna (los puentes de hoy, por ejemplo, tienen frecuentemente una longitud de varias millas).

6. Una nueva ciudad 'que se eleve desde el desierto' no es generalmente viable. Las grandes ciudades empiezan a existir a través del desarrollo de lo que antes fueron pequeños pueblos: la gran ciudad deben ser la consecuencia de la intensificación de asentamientos existentes.

7. La técnica tridimensional de planeamiento urbano (planeamiento urbano espacial) permite el agrupamiento de distritos tanto yuxtapuestos como sobrepuestos.

8. Los edificios que configuran las ciudades deben ser esqueletos que puedan ser llenados a voluntad. El adecuamiento de los esqueletos va a depender de la iniciativa de cada habitante.

9. No conocemos el tamaño óptimo de una ciudad. En cualquier caso, la experiencia nos muestra que las ciudades con menos de tres millones de habitantes caen en provincialismo, ciudades con más de este número se vuelven gigantes. Por lo tanto, un límite de tres millones de habitantes parece dar, empíricamente, el tamaño óptimo.

10. Al prever una tendencia de la población para gravitar hacia las ciudades, no es exageración el estimar que, en el futuro cercano, las ciudades van a contener al 80-85% de la humanidad (en lugar del 50%, como en el presente). Por lo tanto, la gran aglomeración que tiene ventajas sociales (entretenimiento) y técnicas (aire acondicionado, transporte) va a ganarle a otros tipos de aglomeraciones. No es exageración el imaginar a la totalidad de Francia contenida en diez o doce ciudades de 3'000,000 de habitantes, la totalidad de Europa en 100 o 120 ciudades, la totalidad de China en 200 y todo el mundo aglomerado en 1000 grandes ciudades."

Friedman, Yona (1962) "Los diez principios del planeamiento del espacio urbano". En. Conrads, Ulrich (1990) Programs and manifestoes on 20th-century architecture. Cambridge: MIT Press.
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