Mostrando las entradas con la etiqueta Moles. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Moles. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de febrero de 2010

Funciones del kitsch (A. Moles)

La función económica del kitsch

Las fronteras al interior de las cuales el sistema kitsch opera en la sociedad, posibilitan un análisis antropológico que conduce, curiosamente, a la justificación de muchos de sus aspectos.

El kitsch ofrece,en primer lugar, una función de placer al individuo, o, mejor dicho de esponteneidad en el placer que parece ajena a la idea de lo bello o de la fealdad trascendente, y da al individuo la oportunidad de participación limitada y, por proximidad, le da acceso a la extravagancia. En este sentido, la moda "hasta donde se puede exagerar estando siempre a la mitad" es uno de los ejemplos precisos. El kitsch es la recuperación del talento artesanal y, de manera general, constituye la recuperación del arte subversiva en la Gemütlichkeit, en el confort de la vida cotidiana. Lo kitsch es la gran victoria del talento contra el genio (Morin).


La función pedagógica del kitsch

Por ese motivo, una de las funciones fundamentales del kitsch es su función pedagógica o educadora. Para llegar al "buen gusto", la vía más simple es pasar por el "mal gusto" mediante un proceso de depuraciones sucesivas, o incluso, por la asención de una pirámide de calidad paralela a la pirámide meritocrática (Young). [...]

La función pedagógica del kitsch fue casi siempre tratada con negligencia tanto por las innumerables connotaciones negativas del kitsch como por la tendencia instintiva de todos aquellos que escriben de sobrestimar su juicio estético. En una sociedad burguesa y, por regla general, mediocrática, el paso por lo kitsch es un pasaje normal para tener acceso a lo auténtico, sin que la palabra "normal" aquí utilizada implique cualquier juicio de valor, sino sólo un aspecto estilístico. El kitsch da placer a los miembros de la sociedad de masa y, de esta manera, les permite el acceso a exigencias suplementarias y a pasar de sentimentalismo a sensación. Las relaciones entre lo kitsch y el arte son particularmente ambiguas, las mismas que existen entre la sociedad de masa y la sociedad creativa. El kitsch permanece esencialmente como un sistema estético de comunicación de masa.

Fotos: Pablo C. Herrera

Reconocer el Kitsch (A. Moles)

"Lidiamos con un fenómeno difícil, cuya teoría no está elaborada. [...] Para la adopción de diversos puntos de vista sobre el fenómeno t habiendo definido un gran número de items marcados por el caracter "kitsch" - sin definir todavía lo que puede significar este término - el tipólogo va a intentar establecer alguna correlación entre dos signos numericos, cuya diferenciación es arbitraria. Si uno de los signos xi está presente, probablemente un otroxjtambién lo estará, o, por el contrario, estará sistemáticamente ausente. Se contruye así una red de interrelaciones, una estructura de items típicamente kitsch, o por lo menos, un conjunto discreto de items en relación a un conjunto mayor. [...]

De esta manera podremos constatar, por ejemplo, que no hay grandeza geométrica subyacente al kitsch: el hecho de que un objeto sea grande o pequeño no tiene nada de kitsch en sí mismo. Sin embargo, la idea de una desproporción de las dimensions en relación al objeto representado producirá objetos kitsch como el Arco del Triunfo en llavero, un elefante en miniatura de porcelana, o un ratón gigante estilizado en bronce. [...]

Hay una intencionalidad y una relatividad del kitsch. Una copia del Museo Imaginario (Malraux) será kitsch para un coleccionista y obra de arte para un otro miembro de la sociedad de consumo situado en otro punto de la pirámide de las necesidades. El término valdrá, por lo tanto, solamento en función del público al que se destina." (pp 45, 46)

"Hay dos aspectos esenciales del Kitsch a los cuales se puede aplicar una tipología:

1) Los objetos o mensajes unitarios que reúnen en ellos mismos las características (features) kitsch, formas, colores, dimensiones, naturaleza, etc., y para eso utilizamos criterios morfológicos con respecto a esos items.
2) Los conjuntos de objetos, o mejor dicho, los grupos que constituyen juntos un sistema kitsch, a pesar de que sus elementos constitutivos no tengan nada de kitsch en sí mismos.

[...] En resumen, es preciso distinguir: situaciones kitsch, actos kitsch y objetos kitsch. Para cada uno de ellos se puede establecer una tipología como etapa preparatoria al estudio de las relaciones entre estos elementos." (pp 50, 51)


Los principios del kitsch

1) Principio de inadecuación: "existe un desvío en cualquier aspecto u objeto, un desvío permanente en relación a su objetivo nominal, desvío en relación a la función que se supone deberá cumplir. [...] El kitsch es siempre un poco superficial, sustituye lo puro por lo impuro, incluso al describir la pureza. Gigantismo o miniaturización del objeto; efigie de político sobre tapas de botella, baño de oro en los últimos metros de una vía férrea en expansión, cabeza de Jesús en formato A7 como señalador de libro de oraciones, etc. El objeto está siempre, y al mismo tiempo, bien y mal situado: "bien", al nivel de la realización cuidada y acabada, "mal" en el sentido de que la concepción está siempre ampliamente distorsionada. El acabado es una virtud del artesano e por eso no es de espantarnos que los talentos artesanales ociosos de los campesinos de la Selva Negra o de Rouergue sean reconvertidas mágicamente en kitsch contemporáneo con fines turísticos." (p 71)

2) Principio de acumulación: "Ya hicimos mención al principio de acumulación en la idea deamontonamiento o de frenesí, de "siempre más", que surge abiertamente en la civilización burguesa. Solamente unos pocos grandes artistas son inmunes a esta tendencia que consiste en copar el vacío con una cantidad exagerada de medios [...]. La acumulación de religión y de heroísmo, de erotismo y de exotismo, hace rebalsar las fuentes de nuestra sensibilidad, algunas veces oponiéndose a ella de manera radical, por una reacción de superación, de sumersión, obligándonos a la percepción global de un sistema. El kitsch jamás nos deja indiferentes, y un buen gusto no es sino una de las formas del mal gusto (Savignac).
[...] la forma ha sido tomada prestada de la génesis de otra materia.
El principio de acumulación o frenesí no es, sin embargo, exclusivo del kitsch, y también el manierismo y el rococó participan de este factor latente, facilitando una pizca de kitsch en estos tipos de arte, lo que se torna más difícil en el caso de pureza clásica o geométrica." (pp 72,73)

3) Principio de percepción sinestésica: "Este principio se vincla al de acumulación y consiste enasaltar el máximo de canales sensoriales simultáneamente o de manera yuxtapuesta. El arte total, el sueño permanente de nuestra época, corre en todo momento el riesgo de volverse kitsch [...] La multiplicidad de los canales interfiriendo sin reglas ni medida con los sistemas nerviosos centrales de integración, aparece como un fin en sí mismo. Tanto en el casos de los relojes de carillón como en el de las botellas de licor decoradas con filos de oro y con música, o en el caso de los libros perfumados [...]." (p 74)

4) Principio de la mediocridad: "Lo trágico del kitsch es el principio de la mediocridad. A través de esta acumulación de medios, de este vasto display de objetos, el kitsch queda a medio camino de lo nuevo, oponiéndose a la vanguardia, y manteniéndose, esencialmente, como un arte de masa, vale decir, aceptable para la masa y propuesta a ella como un sistema. Es por la mediocridad que los productos kitsch llegan a lo auténticamente falso y, algunas veces, provocan la sonrisa condescendiente del consumidor que se considera superior a ellas a partir del momento en el que las juzga.
Es la mediocridad que los aproxima, que los reúne a todos en un conjunto de perversidades estéticas, funcionales, políticas o religiosas. La mediocridad se refiere tanto a la postura media como a lo desmedido, constituido a base de heterogeneidades del kitsch, facilita a los consumidores el acto de absorción y lo propone en todos los campos." (pp 74, 75)

5) Principio de confort: "La idea de sentirse en armonía, de una pequeña distancia y de una exigencia media, conduce en general a la aceptación fácil y al confort, a la Gemütlichkeit, a todo esta gama de sensaciones, sentimientos, formas difusas, colores desteñidos, espontenaidad perceptiva y aceptación fundamental." (p 75)


"El triunfo del kitsch está ligado al asenso de la clases burguesa al Parnaso o, por lo menos, por su estilo de vida cuyo modo de alienación específico está dado por lo kitsch. Esto diferencia al kitsch del rococó o del romanticismo. En otros términos, habría un vector kitsch correlacionado a lo que designamos como las "culturas eruditas" con las cuales comparte el factor de apilamiento, cultura ligadas a la multiplicación de los culturemas, en lugar de su fusión integradora en una forma sólida. El kitsch se organiza en torno al bric-à-brac del valor del objeto y se dirige alegremente a los chatarreros de la cultura. Éste acrecienta, mucho más de lo que elimina. [...]

El kitsch cubre un determinado número de factores:

- El apilamiento o factor de frenesí
- El romanticismo de lo fantástico
- El confort
- La cultura-mosaico

Tales factores son, en principio, separables, pero su presencia simultánea parece determinante para que el kitsch manifieste su presencia." (pp 85-87)


MOLES, Abraham A.: Le Kitsch. L’art du bonheur. Paris, Maison Mame. 1971.

lunes, 30 de marzo de 2009

Kitsch (A. Moles)

“Concepto universal, familiar, importante, (el término «Kitsch») corresponde, en primer lugar, a una época de la génesis estética, a un estilo de ausencia de estilo, a una función de confort superpuesta a las funciones tradicionales, a un «nada es demasiado» del progreso.

La palabra Kitsch aparece en su concepción moderna en Munich hacia 1869, es una palabra del alemán del sur bastante conocida: kitschen, hacer nuevos muebles a partir de los viejos, es una expresión familiar; verkitschen significa vender alguna cosa en el lugar de aquella se se había pedido específicamente: tiene un pensamiento estético sobreentendido, una negación de lo auténtico. El Kitsch es la basura, es una secreción artística dada mediante la puesta en valor de los productos de una sociedad al interior sus grandes almacenes, que se convierten, junto con las estaciones, en los verdaderos templos. Lo Kitsch está ligado al arte de una manera indisoluble, de la misma forma que lo no-auténtico está ligado a lo auténtico. «Hay un gusto Kitsch en todo arte», dice Broch, dado que en todo arte hay un mínimo de convencionalismo, de aceptación del dar placer al cliente y del que ningún Maestro está exento.

A pesar de que el Kitsch es eterno tiene, sin embargo, períodos de prosperidad ligados, entre otros, a una situación social, al acceso a la riqueza: el mal gusto es el paso previo al buen gusto, debido a (...) un deseo de promoción estética que se queda en el camino.




El espectro de los valores estéticos ya no está dicotomizado entre lo « Bello » y lo « Feo » : entre el arte y el conformismo se extiende la vasta plaga del Kitsch. El Kitsch se revela con fuerza en el transcurso del acenso de la civilización burguesa, al momento en el que ésta recibe la posibilidad de acceso a la riqueza, es decir, de exceso de medios con respecto a sus necesidades, (...) y desde un cierto momento en el que esta burguesía impone sus normas a una producción artística.

Lo Kitsch es, entonces, un fenómeno social universal, permanente, de grande envergadura, pero también es un fenómeno latente a la conciencia de las lenguas latinas, a falta de un término adecuado para definirlo. (...)

No se trata de un fenómeno denotativo semánticamente explícito, es un fenómeno intuitivo y sutil; es un tipo de relación entre el ser y las cosas, una manera de ser más que un objeto o incluso un estilo. Si bien hablaremos frecuentemente del « estilo Kitsch », será refiriéndonos a uno de los soportes objetivables de la actitud Kitsch, y veremos que este estilo se formalizará al interior de una época artística. Se volverá una categoría que le permitirá acceder a antologías e incluso a colecciones de arte. Sin embargo el Kitsch precede y sobrepasa a sus soportes, es un estado del espíritu que, eventualmente, se cristaliza en los objetos."

MOLES, Abraham A.: Le Kitsch. L’art du bonheur (pp 5 -7). Paris, Maison Mame. 1971
.
Related Posts with Thumbnails