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miércoles, 4 de mayo de 2016

¿Qué es lo huachafo en la arquitectura?

Publicado en archdaily el 3 de mayo de 2016.


"El uso del huachafo nace de la necesidad humana universal de decorar y hacer propio un espacio. Muchos modelos de la arquitectura contemporánea son abstractos, simples en forma e incluso difíciles de entender. Se prefiere, en su lugar, la acumulación de símbolos familiares – el ingreso, la ventana, la cortina, el techo a dos aguas – y el resultado final es una suerte de horror al vacío manifestada en el uso de muchos elementos que, ya sea por sus características formales que por sus características simbólicas, contribuyen a llenar el espacio y, según el pensamiento del usuario, hacerlo más rico. Esta es la primera premisa social que se desprende del huachafo: el enriquecimiento de la experiencia por medio de la combinación de un gran número de recursos formales y estilísticos que dejen poco lugar al espacio libre. Se prefiere la mezcla de colores y materiales, la multiplicidad de usos de un mismo objeto y la combinación de muchos objetos de diferentes procedencias."

Vivienda en etapa inicial (M. Jumpa)
Leer el artículo completo AQUÍ.

martes, 23 de junio de 2015

New Andean I

"Hace quince años que el arquitecto autodidacta Freddy Mamani Silvestre diseñó su primer Salón de Eventos para un empresario local Aymara en El Alto, Bolivia. Hoy, más de 60 de estos salones acentúan el monótono paisaje urbano de edificaciones bajas de ladrillo en esta joven ciudad, amontonadas en una vasta meseta a 4000 m.s.n.m, justo sobre La Paz, la capital administrativa de Bolivia. Edificios similares han comenzado a aparecer en Perú y Argentina, y en el medio del Amazonas. Este nuevo tipo arquitectónico, con su estilo de fanfarra flamboyante, ha ganado atención mediática en todo el mundo, pero el fenómeno es aún tan nuevo que no se ha establecido un consenso sobre cómo llamarlo, con términos tan variados como Transformer, Neo-Andino o Nave espacial. [...] 

'A través de la arquitectura estamos mostrando nuestra propia cultura, tenemos dinero y podemos construir de un modo que nos represente', dice el ocupado diseñador Aymara. Tiene varios edificios en construcción, y sin embargo rara vez está en su oficina, ni tiene una secretaria o asistentes, y utiliza poco dibujos arquitectónicos. 'En las paredes, yo explico ahí mismo'. Del mismo modo simple son sus contratos con los clientes, sólo verbales, siguiendo la tradición.

Los edificios de usos mixtos diseñados por Mamani pertenecen a una misma familia y tienen el mismo programa. El primer piso son unidades comerciales hacia la calle y alineadas a lo largo de una galería itnerior, para ser arrendadas como tiendas a vendedores locales. Un hall de eventos de doble altura con mezanine, el elemento más importante del edificio, está en el segundo y tercer piso, con una teatina en la parte posterior del techo para el ingreso de luz natural. El hall proporciona suficiente espacio para mesas de comedor y para bailar, así como para un bar y áreea de cocina, mientras que la mezanine queda reservada a bandas de música, baos y un balcón para ver el espectáculo. En la mayoría de casos, dos filas de columnas se alínean en la mitad del hall, dando sin querer un aire litúrgico, como la nave de una iglesia. Las entradas y los corredores son largos y estrechos, sin adaptarse a las necesidades de grandes cantidades de personas.

Sobre el hall, uno o más niveles albergan viviendas de un sólo piso, ya sea para alquiler o para los hijos de los dueños, mientras que la parte alta del edificio presenta un penthouse o 'chalet' para el propietario. Esta curiosa casa en la parte alta del techo generalmente posee un techo a dos aguas y ocupa sólo parte del área total del último piso; frecuentemente también varía en estilo con respecto al resto del edificio. A diferencia de los espacios comerciales, diseñados para maximizar el área a alquilar, la casa de los dueños es más pequeña y, por lo tanto, más fácil de calentar por el sol [...]. La idea es, también, diferenciar la vivienda de los dueños de las unidades comerciales. 'El edificio debe producir ganancia. En el techo está nuestra propia casa'."

Architectural Record, junio 2015.

viernes, 13 de febrero de 2015

Aprendiendo de El Alto (E. Andreoli)

"[...] A pesar de la curiosidad y atención que estos edificios han atraído, es difícil encontrar una verdadera comprometida discusión sobre su popularidad. Randolph Cárdenas, arquitecto y autor de uno de los pocos estudios sobre el tema, cuenta cómo [esta arquitectura] ha sido siempre desestimada en términos peyorativos por las escuelas de arquitectura de la La Paz - a pesar de que muy pocas personas fuera de El Alto parecen si quiera haberse aventurado dentro de una, y nadie saber realmente quién las diseño, o si es que es uno o varios dibujantes quienes están involucrados. A Freddy Mamani Silvestre nunca se le ha pedido una entrevista, ni ha figurado de manera alguna. Recientemente, sin embargo, cada vez más voces han salido en defensa de estos edificios, algunos atreviéndose a reivindicar que son una expresión genuina de la ciudad de El Alto o, más caprichosamente aún, que representa el verdadero estilo arquitectónico nacional de Bolivia. Algunos van incluso más allá y proponen que la academia debería abrirse a las expresiones arquitectónicas policromáticas y ofrecer enseñanzas formales sobre su diseño.

Freddy Mamani Silvestre - El Alto
(Fotos: E. Andreoli)
En nuestras lecciones de historia de la arquitectura desde siempre se nos ha enseñado que la arquitectura moderna apareció al inicio del siglo veinte como resultado de innovaciones tecnológicas que impulsaron nuevas formas de producción y construcción y, en consecuencia, nuevas maneras de organizar el trabajo y el habitar. Los nuevos modos homogenizadores modernistas, sin embargo, demostraron no ser siempre compatibles con los distintos tejidos sociales, geografías y culturas de los países menos industrializados y menos urbanizados, donde fueron subsecuentemente introducidos. En la segunda mitad del siglo pasado, hubo intentos de resolver estas contradicciones. Kenneth Frampton hizo un llamamiento por el 'regionalismo crítico' - una arquitectura con conocimiento local y sabor local que continúe respetando los principios guía del modernismo.  En obvio contraste, otros como la pareja de arquitectos Robert Venturi y Denise Scott Brown exhortaron arquitectos a abandonar lo canónico y, en su lugar, abrazar el estilo comercial, juguetón y populista de la calle principal cotidiana. Esta crítica, por supuesto, abrió el camino al postmodernismo y sus pastiches, que pronto demostraron sus límites: una cacofonía de elementos del pasado, escogidos de manera arbitraria desde cualquier era y mezclados aleatoriamente, no era más local o democrático que un rígido modernismo europeo.

La arquitectura chola intergaláctica y policromática de El Alto, expuesta principalmente por Freddy Mamani Silvestre, no representa una búsqueda por un pasado heroico o un vernacular cotidiano. Por el contrario, en su núcleo hay una versión urbana fundamentalmente contemporánea de elementos culturales indígenas. Hoy, los aymaras y quechuas que viven en El Alto usan teléfonos celulares y computadoras, aprenden chino y tienen negocios en Shanghai y Guangzhou, dirigen grandes compañías de transporte y construcción y son maestro de la rápida acumulación de capital. Son, en este sentido, contemporáneos desde todo punto de vista, sin embargo al mismo tiempo no dejan de ser aymara o quechua o mestizo, y continúan sus propias tradiciones culturales. Por lo tanto, puede que no pase mucho hasta que seamos capaces de ver a la ciudad de El Alto con nuevos y sorprendidos ojos. Porque su arquitectura nos reta a pensar cómo la forma establece una identidad, cómo lo heterodoxo puede complicar la regla y el parámetro establecidos y cómo una nueva apreciación del comercio puede hacer que nuestras propias leyes y límites se vuelvan más flexibles. Deberíamos aprender, entonces, a dar un festín de color a nuestros monocromáticos ojos, y en el proceso, llegar a amar una diferencia."

Andreoli, Elisabetta (2013) Learning from el Alto. AA File, No. 67, pp. 40-45.
[Texto e imágenes]
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