lunes, 19 de abril de 2010

Pan Huaycán

Imágenes panorámicas de las zonas F y Z




10 ideas sobre lo huachafo (desarrolladas)

1. Huachafo es un adjetivo que describe una situación y, por lo tanto, lleva implícito un amplio conjunto de eventos.

Limitarse a considerar sólo el carácter peyorativo del término induce a análisis superficiales que, lejos de entender la complejidad de lo huachafo, conducen al conjunto de prejuicios que tradicionalmente ha acompañado a la palabra. Lo huachafo no es solamente una característica estética, ni es sinónimo de mal gusto o pobreza de recursos: se trata de la representación de un fenómeno complejo.


2. Los eventos relacionados con el huachafo pueden clasificarse en tres grupos:

a) Estéticos: características relacionadas con la forma
Solemos designar, sin ningún esfuerzo, que es huachafo el discurso de un político en el que se emplea una gran cantidad de términos rebuscados, el empleo de luces de colores de fuentes públicas, recortar setos en los parques para darles forma de animales y los trajes de colores vivos y lentejuelas usados en ciertas ocasiones. Probablemente no sepamos decir por qué, pero la forma de estos elementos nos hace pensar en la palabra y es frecuente centrarse sólo en estos aspectos formales y desechar el objeto sólo por el hecho de ser huachafo.

b) Situacionales: modo de comportamiento
Del mismo modo que con los aspectos estéticos, las situaciones huachafas tienen que ver también con la forma: la forma de hacer las cosas. Reconocemos entonces que es huachafo bailar una versión remix de "Tiempo de vals" en una fiesta de quince años, utilizar palabras en otros idiomas para dar una imagen de sofisticación y ponerse lentes de sol en un día nublado.

c) Sociales: búsqueda de caracterización, distinción o diferenciación
La característica común dentro de todas estas manifestaciones tiene que ver con el querer ser o querer aparentar. El político quisiera poder convencer a sus electores; para ello cree mostrarse a sí mismo como una persona capaz al darse aires de erudición. La fiesta de quince años es la ocasión de mostrar a la niña como una princesa y se construye una "corte" alrededor del evento, con lo que se asimila como clásico.


3. Busca señalar de manera explícita una diferenciación social, que se reconoce por medio del modo de comportamiento y/o las características formales. Es por eso que se trata de un fenómeno complejo que abarca distintos niveles de profundidad.

El empleo de la palabra traza de manera automática una línea entre un grupo - los "normales", cultos, educados - y otro - los huachafos, cursis, ingenuos, ignorantes - que reconoce no sólo las diferencias en el gusto, sino y por sobre todo, las razones que las motivan, culturales, sociales, económicas, etc.


4. El término ha sido y es ampliamente utilizado de manera peyorativa. Sin embargo, el ser huachafo no es intríseco de las clases populares, del mismo modo que las clases altas (o de un nivel cultural elevado) no están exentas de serlo.

Podría llegar a decirse que es tan huachafo el cartel en la ventana trasera de una combi que reza "Made in Patricio", como la señora que usa términos en francés al hablar porque "no sabe cómo decirlo en castellano". Es tan huachafa una vivienda de pueblo joven con fachada de cristal reflejante turquesa como una casa de barrio residencial cuya fachada imita un templo griego. Es tan huachafa la tradición de los cisnes en el matrimonio, como la de la liga.


5. Por su carácter social, ligado estrechamente con lo regional, huachafo no es lo mismo que kitsch, hortera o cursi. Dicho componente social regionaliza cada uno de estos términos y les da un significado propio dependiendo de las circunstancias específicas.

En palabras de Federico Schwab: "El peruano culto, el peruano educado en una tradición cultural que remonta siglos atrás, tuvo una risa iróonica para aquellos individuos que en virtud de su situación económica, trataron de invadir su esfera, imitando toscamente sus modales, vistiando a la última moda, pero sin elegancia y hablando de todo, pero sin gracia y sin espíritu. Así el peruano culto encontró expresión plástica para su disgusto y su burla en el término huachafo, ocurrencia humorística de una mente ingeniosa, pero que reflejó una sensibilidad colectiva y que, por tanto, no tardó en ser bien lingüístico general, es decir, un peruanismo verdadero."

[…]

9. Las manifestaciones artísticas y culturares huachafas corresponden en su mayoría a un grupo creativo que podríamos llamar popular-urbano y son, por lo tanto, parte importante de la cultura popular contemporánea en el Perú.

Muchas de las características formales de la cultura popular-urbana tienen que ver con la combinación de arte tradicional (herencia, muchas veces, de las zonas del interior de donde vienen sus creadores) y elementos artísticos y/o tecnológicos que sean entendidos como "modernos". Se trata de manifestaciones masivas, que buscan, generalmente, corresponder con las preferencias de grandes públicos.


10. Como en el camp, existe actualmente una moda del huachafo: las formas tradicionalmente relacionadas con las clases populares están siendo tomadas y estilizadas por los productores de arte "oficial", y son en la actualidad consumidas, parcialmente, por aquellos grupos que originalmente las despreciaban.

Unos de los primeros ejemplos de este camp-huachafo se da en la ropa, con la creación de las llamadas "modas urbanas", que incorporan conocidos íconos de la cultura popular-urbana en prendas de vestir destinadas a segmentos socioeconómicos altos. Otros ejemplos se han dado en la publicidad y las artes gráficas; en estas últimas, en paralelo a las corrientes que han buscado un constante diálogo con la cultura popular (corrientes con presencia continua, pero muchas veces marginal), aparecen artistas de renombre que utilizan imágenes recurrentes del huachafo y las "academizan", para ser luego colocadas en un museo.

lunes, 12 de abril de 2010

10 ideas sobre lo huachafo

1. Huachafo es un adjetivo que describe una situación y, por lo tanto, lleva implícito un amplio conjunto de eventos.

2. Los eventos relacionados con el huachafo pueden clasificarse en tres grupos:

a) Estéticos: características relacionadas con la forma
b) Situacionales: modo de comportamiento
c) Sociales: búsqueda de caracterización, distinción o diferenciación

3. Busca señalar de manera explícita una diferenciación social, que se reconoce por medio del modo de comportamiento y/o las características formales. Es por eso que se trata de un fenómeno complejo que abarca distintos niveles de profundidad.

4. El término ha sido y es ampliamente utilizado de manera peyorativa. Sin embargo, el ser huachafo no es intríseco de las clases populares, del mismo modo que las clases altas (o de un nivel cultural elevado) no están exentas de serlo.

5. Por su carácter social, ligado estrechamente con lo regional, huachafo no es lo mismo que kitsch, hortera o cursi. Dicho componente social regionaliza cada uno de estos términos y les da un significado propio dependiendo de las circunstancias específicas.

6. En su dimensión estética lo huachafo se distingue por el uso de elementos formales de diversas proveniencias; por una producción que tiene como objetivo aparentar, impresionar o conmover, empleando recursos formales de conocimiento público; por el empleo frecuente de materiales baratos y/o factura mediocre; y por el poco respeto de reglas y normas consideradas pertinentes por el arte académico o culto (los cánones).

7. En su dimensión situacional el querer aparentar cobra especial inportancia. Las situaciones o actitudes huachafas incorporan actitudes exageradas que imitan distinción; que quieren demostrar una gran cultura o un elevado poder adquisitivo; que se preocupan más por el cómo se comunica, que por el mensaje en sí.

8. En su dimensión social es tan relevante aquel que es considerado huachafo por los demás, como aquellos que utilizan el adjetivo como medio de diferenciación. Al apoyarse en las dos dimensiones ya mencionadas, la caracterización de huachafo surge como una conclusión cuyo principal objetivo es distinguirse y tomar distancia de aquello considerado poco pertinente.

9. Las manifestaciones artísticas y culturares huachafas corresponden en su mayoría a un grupo creativo que podríamos llamar popular-urbano y son, por lo tanto, parte importante de la cultura popular contemporánea en el Perú.

10. Como en el camp, existe actualmente una moda del huachafo: las formas tradicionalmente relacionadas con las clases populares están siendo tomadas y estilizadas por los productores de arte "oficial", y son en la actualidad consumidas, parcialmente, por aquellos grupos que originalmente las despreciaban.

domingo, 28 de marzo de 2010

Lima-a-mil, Franziska Agrawal





Exhibición: Galería Paz Soldán del Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería. Jr. Ucayali 391. Lima.
Marzo 25 - Abril 18, 2010

martes, 23 de marzo de 2010

viernes, 19 de marzo de 2010

viernes, 5 de marzo de 2010

“La teta asustada” y su crítica a la huachafería (Alberto Pareja Pflücker & Manuel Benza Pflücker)

La película peruana que más galardones ha recibido ha sido objeto de análisis diversos. Creemos que una lectura completa-como sucede con muchas buenas películas- es muy amplia y no la abordaremos en este corto artículo. Intentaremos una lectura crítica desde un ángulo que nos parece sumamente interesante: la crítica a la huachafería.La huachafería es un peruanismo (un término inventado en el habla peruana) pero más que ello, es un concepto y hasta una forma de vida que se estila-con variantes- en los todos los estratos sociales del Perú y de los países con mayor vulnerabilidad cultural, que suelen ser los que sufren secularmente mayor dependencia económica-política-cultural y que a su vez, no desarrollan políticas de autoafirmación ciudadana. La huachafería es una forma de alienación ideológico-cultural.


En esencia, la huachafería es la burda imitación que resulta de la costumbre de copiar formas, estilos de vida, usos idiomáticos y construcciones culturales cotidianas, rituales y/o ceremoniales que provienen del extranjero o de las clases dominantes. De ello hay que hacer notar dos elementos fundamentales: el afán de copia y el mal gusto que generalmente ello implica (este segundo elemento es conocido comúnmente como cursilería).

El afán de copia es a veces tan poderoso que anula toda autenticidad. Creemos-y en ello coincidimos con Vargas Llosa, que se ocupa también de este término aunque desde otra perspectiva- que entre la población andina que vive en el Ande no hay huachafería, salvo en aquellos que transitaron por un cierto proceso de aculturación en algún lugar cosmopolita. Debemos agregar aquí que las escenas dramáticas que se rodaron en alguna región andina son particularmente sugestivas y marcan la pauta del conjunto. Nos referimos a la escena de la mujer madura muriendo en el contexto de la guerra desatada por sendero luminoso y transmitiendo el susto a través de la leche materna de otra mujer. El susto es una enfermedad mágico-religiosa que tiene un cierto sustento somático y psicológico.

El desarrollo de la huachafería comienza por los grupos sociales dominantes que buscan diferenciarse de los “de abajo” extranjerizándose. En todos los casos hay una falta de autoestima cultural que da lugar al afán de copiar lo que aparece en los medios de comunicación de masas como un estilo que otorga prestigio en razón a su origen extranjero o de la forma de vivir de los ricos y famosos. En el Siglo XIX se dio un afrancesamiento huachafo y hoy predominan las formas huachafas que resultan de la “cultura miamense”. La huachafería de dicha clase social va introduciéndose al resto del espectro socio-económico por una especie de “percolación”: se va colando más o menos rápidamente en zonas urbanas donde la vida y estilos de los ricos y famosos es imitada. Los sectores medios son especialmente huachafos. Pero esta huachafería ya se apropió también de los ritos sociales de los inmigrantes que llegaron a las ciudades costeñas en las últimas décadas y que suelen situarse entre sectores informales que viven en zonas urbano-marginales con distinta fortuna. Algunos llegan a tener un apreciable patrimonio que se encargan en resaltar. Otros, la mayoría, pueden darse ciertos lujos sólo en ocasiones especiales. Ocasión como la del matrimonio, que es un tema tratado en la película “La teta asustada”.

Que en los salones de las clases altas se haya impuesto “El Danubio Azul” austriaco para el baile matrimonial desde el siglo XIX ya es una huachafería. Hoy ya no se baila sólo una pieza (entre los novios), sino que se repite hasta la saciedad y mal bailado, porque nuestro pueblo no proviene de la cultura alemana-austro-húngara. Hoy el rito exige que pasen por la pista parientes, vecinos y hasta desconocidos que dejan a novio y novia exhaustos, mientras los invitados aplauden los compases del vals de Strauss como se hace con el valsecito criollo peruano, todo ello en la espera interminable por la comida, que es otra muestra de poder y/o de esfuerzo económico. A este rito se suman en los matrimonios algunos de reciente importación: la escalera por donde descienden los novios desde la planta alta de la casa, los globos de colores, la larguísima cola de la novia (cuanto más larga, mejor), la extracción de la liga de las medias de la novia por parte del novio (asunto que se hace con la boca del novio metida entre las faldas de la novia), la exhibición de regalos, etc. Estos detalles huachafos han sido recogidos fielmente en la escena matrimonial de la película. Es evidente que el lente de la directora reparó en la usanza de la escalera, no obstante que en medio del arenal limeño-marginal no hay alturas desde las cuales descender por escaleras. La escalera desde la cual nunca se podrá bajar sin subirse primero a ella es colocada en medio de la nada – y adornada con recargada huachafería – en una escena muy lograda.

Es irónico pero comprensible que la mirada crítica anti-huachafa de la película no haya sido captada por la mayoría de la audiencia peruana, incluyendo los críticos de cine: la cultura de masas en el Perú está atrapada por la huachafería. Es huachafo el Presidente Alan García cada día, cambiando de disfraz y “resolviendo” todo. Huachafos -en contenidos y formas- los programas de televisión con mayor sintonía, huachafo el Cardenal engolando la voz para pontificar algún disparate político reaccionario, huachafas las portadas diarias de los periódicos de mayor venta: tabloides que desinforman políticamente y con multiplicidad de colores resaltan alguna noticia de la farándula como la más importante del país, huachafos ciertos intelectuales que escriben para su propia exhibición y no para el debate democrático, huachafos los locutores de futbol que hablan como argentinos para semejarse a los locutores del país de Maradona, huachafos algunos futbolistas que se exhiben como metrosexuales, etc. Como es obvio, la huachafería no se da sólo en el Perú. Pero hemos tenido el privilegio de ponerle el nombre.

Alberto Pareja Pflücker y Manuel Benza Pflücker

http://sociologia7.wordpress.com/2010/02/08/“la-teta-asustada”-y-su-critica-a-la-huachaferia/

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